Seguidores

sábado, 6 de enero de 2018

El placard del recuerdo


Como siempre, tu sonrisa resbaló en la mía.
Y nos hicimos trizas, por el simple hecho de tocarnos.
Pero luego nos reconstruimos.
Como piezas de barniz antigua.
Un par de pinceladas y allá vamos.
Para brindar los recuerdos, las delicias y los malos tragos.
Y nos volvemos a encerrar.
Por la simple dicha de estar solos, sin compañías ni refranes.
Ya que cuando estamos juntos solo somos uno.
Dentro del placard hablamos, reímos y nos gustamos.
En este lugar, nuestro íntimo secreto antiguo.
Este lugar, donde nos encerrábamos de pequeños.
Donde nos ayudamos a conocernos más profundamente.
Donde sentí la boca seca y luego mojada.

Por Kosmisch

Imagen: Job Will

domingo, 31 de diciembre de 2017

El trago



Pretendías un trago suave, conciso y amargo.
Pero tenía guardado un brebaje que tus ansias pedían.
Ya que tu mirada circunspecta no prefería lo que salía por tu boca.
Pero siempre tus modales y el lenguaje de tu cuerpo desbarata las mentiras que planteabas.
Y lo que pedías no se asemejaba a lo que en verdad querías. Hasta que al final logre leerte convincentemente y traduje lo que Expresaban tus apetitos mas íntimos: 
Alguien que en verdad te escuche.

Por Kosmich

Danza única



El corazón latía, como el compás de un tambor chino.
Pero al rozarlo, antes de que llegue el golpe.
Se atemorizaban las sonatas del ocaso.
Como un leve rugido.
Que comienza con un eco.
De sus cavidades mas ocultas.
Haciéndonos participes de sus sonidos mas íntimos.
Todo se transforma en un ritual de estar a solas con el sonido ancestral.
Que transmiten los cueros de su piel espesa.
Dándonos pase libre.
A la danza donde tanto el tambor como los danzantes.
Se transforman en un solo sonido.
En una sola experiencia.

Por Kosmisch

domingo, 24 de diciembre de 2017

No caer dos veces


En frente, la mirilla de la puerta, al costado de mi intimidad, que denotan pesados sacos rotos, limitados al vaivén de la vida , que en cada despertar, se forman nuevas denominaciones de lo que es el vivir, pero que cada uno lo construye por sus adentros, como las algarabías internas que denotan lo que nuestro pasado predijo y a veces no queremos escuchar, lo que las veces, el inconsciente nos golpeaba la puerta y nos avisaba, con justa razón, que aquello no debíamos hacerlo, que nos abstengamos de realizarlo, pero fiel a nuestra cabeza terca, lo hacíamos, y luego veíamos las consecuencias, la derrota de nuestra razón, hacia aquella otra mente milenaria, a veces sagrada que nos previene de lo peor, de la zozobra, de las alternancias de los malos momentos, de las amargas caídas, por el simple hecho de ser a veces sordos, a veces ciegos, de la tocada de hombro necesaria, que nos llama pidiendo permiso para alertarnos y darles esa cuota de atención, para no tropezar con la misma piedra, mas de dos veces.

Por Kosmisch

lunes, 11 de septiembre de 2017

Recordé tus ojos



De la nada. Recordé tus ojos. 
Como la luciérnagas que alimenta la noche. 
Donde toman su flujo nocturno y lo convierten en sal de luz marina, terminando asi, con la oscuridad del día. 
Y soltando el ángel para que puedan dormir con los demás. 
Como aquel puente, que sin saberlo, ayudaba al regazo de aquellos corazones rotos. 
Que luego de meditar, logró sacar lo mejor de sí, dándole un flujo de vida a los demás, para aquellos que no pueden dormir, ni descansar.
Pero en la liturgia nocturna continúa. 
Se encuentran en ese ocaso que  pide salir a flote, para pasar del otro lado. 
Donde viven los muertos y suspiran los vivos.
Como aquel canto que todo lo dice. 
Aquel canto de sirena que llama a los marineros distraídos que piden un abrazo de desconocidas curvas, para que le aligere su vacío solitario, que los carcome en cada viaje.
Por la pesadez de la arena en sus pupilas, que ya piden un descanso, despegarse por un rato el sonido de las mareas infinitas y aquel peso del viento arremolinado.
Donde cada vez que suben a su ancla.
Esperan que los lleven a puerto seguro.


Por Kosmisch

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...